Los últimos años de la década pasada fueron la época dorada de las BlackBerry. Estos aparatos con su teclado característico y que les da nombre porque recuerdan una mora de esbarzer- llevaron por primera vez el correo electrónico al bolsillo de profesionales de todo tipo y se convirtió en un elemento distintivo de los hombres de negocios en el mismo nivel que el maletín o la americana. Y todo gracias a su inventor, Mike Lazaridis, fundador y hasta hace un año consejero delegado de Research in Motion (RIM), la empresa fabricante de las BlackBerry.
Estudiante precoz
Nacido en 1961 en Estambul, sus padres, de origen griego, se trasladaron a Canadá cuando Lazaridis tenía cinco años. Con sólo doce años, la biblioteca de su pueblo, Windsor, le concedió un premio por haberse leído todos los libros de ciencias que había en su catálogo. Comenzó a estudiar ingeniería eléctrica en la universidad de Waterloo, aunque abandonó la carrera justo cuatro meses antes de graduarse.El motivo, un contrato de 460.000 euros del fabricante de coches General Motors por haber ganado un concurso diseñando un componente para sus coches. Sumando a este dinero un préstamo de 11.500 dólares de sus padres y una beca del gobierno, Lazaridis fundó RIM en 1984.
El primer éxito de la compañía, ideado por Lazaridis, fue un lector de códigos de barras para vacunas de películas de 35 mm, que permitió reducir el tiempo de edición de las películas: de varios días a unos 20 minutos. Aparte de un considerable negocio, el invento hizo que la Academia de Hollywood le concediera un Oscar especial en 1999.
Con los beneficios del lector de códigos de barras, RIM se lanzó a la industria de las telecomunicaciones para presentar la primera BlackBerry.
Personas que trabajaban a su lado destacan su dedicación casi obsesiva para convertir aparatos que en aquella época casi no se podían transportar en miniaturas capaces de caber en un móvil. Cuando lo consiguió, las BlackBerry fueron un éxito rotundo y RIM se convirtió en una de las empresas estrella del Nasdaq.
Declive de RIM
En poco tiempo, sin embargo, la popularización de estos aparatos y la aparición del iPhone y Android hicieron perder a BlackBerry gran parte de la cuota de mercado y el caso de RIM ya se estudia en las escuelas de negocios como el que no se debe hacer en el mundo de la tecnología. La fortuna de Lazaridis, que hace un año dimitió como consejero delegado de RIM, también lo ha sufrido: los 2.750 millones de euros que acumulaba en 2008 ahora sólo le quedan alrededor de 270 millones.
Sin embargo, Lazaridis, ha decidido no detener la tarea filantrópica por la que es famoso en Canadá. Admirador confeso de las ciencias y terco como pocos, hace tiempo se propuso convertir la universidad donde estudió en el principal centro de investigación de Canadá y, con el objetivo de tomar el relevo en Silicon Valley como polo de innovación, ha invertido cientos de miles de dólares en centros de investigación en física cuántica.

